El Drama del Magnicidio

Elecciones Presidenciales de 1928

Texto : Arturo Villalpando

La sucesión 1927-1928 se distingue por ser de las más violentas en la historia. El avance institucional era mínimo. Los caudillos militares no estaban del todo sujetos, y desde el arranque del gobierno de Plutarco Elías Calles, se debió lidiar con un obregonismo que pugnaba por la vuelta de su líder.

Al principio la lista de aspirantes era basta. Los generales opositores Gilberto Valenzuela y Adalbeto Tejeda, eran muy mencionados, y la presión oficial los reventó. Sus aspiraciones fracasaron, pero vivieron para contarlo.

A los militares obregonistas Arnulfo R Gómez y Francisco R. Serrano, se les veía con grandes posibilidades. Individualmente rechazaron las reformas legales que abrieron la puerta a la reelección del caudillo, y pagaron con su vida el intento. El último en la lista era el poderoso dirigente de la CROM, Luis N. Morones, valorado el primer callista y a la vez el principal enemigo de Obregón.

Un año antes de las elecciones estaban perfilados cuatro candidatos: Obregón, Gómez, Serrano y Morones. Sus aspiraciones mantenían convulso al país, porque también contaban los efectos de la rebelión cristera; la difícil guerra con los yaqui, y la complicada relación diplomática con el gobierno estadounidense.

Al ritmo de la violencia en los meses siguientes el panorama se aclaró. Morones, sin ocultar su rechazo, fue obligado a declinar en favor del acérrimo enemigo. Gómez y Serrano, cada uno por separado, empezaron a levantar rumores sobre sediciones que los atrajeron restos de algunas de las facciones revolucionarias derrotadas por el caudillo, y sin remedio fueron fusilados, uno en Veracruz y otro en Morelos.

Con anticipación Obregón quedó como único candidato. La presión había vencido sin borrar a los opositores. En noviembre de 1927, el caudillo sufrió un atentado del que salió ileso. Días después de las elecciones no tendría la misma suerte al morir a manos de un simpatizante cristero, llevando al país a una nueva crisis, por qué más que la pérdida futuro presidente, desaparecía su principal caudillo.